Historia

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La fuente histórica más antigua que cita a Navas del Rey es el Libro de Montería de Alfonso XI, rey de Castilla y León.
En esta obra, a su vez dividida en tres libros con treinta y nueve grabados, se describen minuciosamente y con gran detalle tanto los bosques y montes de la época del rey Alfonso XI (siglo XIV), su riqueza arbórea y su abundancia en animales que fueran idóneos para la caza o montería, la cual era uno de los pasatiempos predilectos de la nobleza.
El texto que ha llegado hasta nuestros días es de los tiempos de Pedro I el Cruel y contiene añadidos del siglo XVI sobre corridas de toros y luchas de fieras. En él se mencionan los terrenos de Navas como lugar de cacería dentro de la Dehesa Real.

La versión más completa de El Libro de Montería se conserva en el Monasterio de El Escorial pero puedes consultarlo en la web de Biblioteca Digital de Castilla y León.

El municipio pudo surgir como un apoyo a la repoblación de la zona o como protección de algún señorío. El lugar ya iba estando habitado pero todavía es pronto para hablar de núcleo urbano ya que éste no se formó hasta finales del siglo XVIII.

Originariamente el nombre del municipio era Dehesa de las Navas del Rey. Posiblemente el nombre se debe a los cobertizos o tenadas para guardar el ganado de pasto propiedad del monarca.

Sea como fuere, junto al cementerio actual, se levantan las ruinas de un antiguo pabellón de caza o fortaleza que usaba el rey Enrique IV, conocido como el Castillo del Cerrillo De los Moros. Este torreón, de posible construcción árabe, existía ya en el siglo XII según algunas fuentes, por lo que en estas fechas el lugar ya estaría ocupado.

En 1306, su territorio fue donado por Don Sancho Manuel, Infante de Castilla, al monasterio cisterciense de Valdeiglesias en la persona del Abad Martín I. Durante esta época se pobló de cabañas ganaderas, lo que acabó desembocando en un pleito con la Villa de San Martín de Valdeiglesias. Dada su baja densidad de caseríos, el municipio acabó conociéndose como Las Casas.

En 1434 Don Álvaro de Luna, Condestable de Castilla, compró el término de San Martín de Valdeiglesias al convento de Santa María la Real. Como resultado, la Dehesa de las Navas del Rey pasó a depender jurídica y administrativamente de San Martín de Valdeiglesias, aunque eclesiásticamente siguió dependiendo del convento que había vendido sus terrenos.

La construcción entre los años 1459 y 1460 del puente de San Juan sobre el río Alberche, íntimamente ligado a la vida social y económica de Navas y demás poblaciones de los alrededores, vertebró las comunicaciones entre San Martín de Valdeiglesias y Navas del Rey, impulsando el desarrollo económico y social de la zona.

Después de la muerte de Don Álvaro de Luna, ajusticiado en Valladolid, la propiedad del territorio de Navas pasa por distintas manos hasta acabar siendo propiedad de la Corona de Castilla, de la Reina Isabel la Católica, quien lo tiene bajo su jurisdicción y mandó derribar la fortaleza que allí existía.

Durante el siglo XVI, en Navas del Rey había pocos habitantes pero parece que los suficientes pues en 1555 se designa por parte del monasterio una casa para que en ella los monjes recojan las rentas que en forma de diezmos (parte de los frutos, regularmente la décima, que pagaban los fieles a la iglesia) todos los años recibían.

Al no contar con un número de habitantes suficientemente elevado, los vecinos de Navas del Rey tuvieron que esperar al siglo XVIII para que les concedieran curato propio y vicaría perpetua. Las peticiones oficiales no se iniciaron hasta el año 1770 cuando solicitaron parroquia y cementerio propios al arzobispado de Toledo.

El convento de Valdeiglesias, que percibía sus diezmos, inicialmente se opuso a la independencia eclesiástica de Navas del Rey aunque el 16 de junio de 1774 se concedieron al municipio estas peticiones. Algunos años más tarde, en 1789, el capellán de la parroquia de Navas, haciéndose eco de las peticiones de sus vecinos, escribía de nuevo al arzobispo de Toledo para pedir la separación jurisdiccional de San Martín de Valdeiglesias y su posterior incorporación a la Corona.

La respuesta a esta petición llegó de la mano de Fernando VII que otorgó el título de Villa a este municipio el 22 de abril de 1819 con el nombre de Navas del Rey, con la condición de que los vecinos construyeran el ayuntamiento y una cárcel en el término de dos años. También les otorgo amplias facultades para elegir alcaldes ordinarios y escribanos, así como para poner horca, picota y cuchillo y las otras insignias de jurisdicción, dejándola libre de la justicia de San Martín de Valdeiglesias.

A este hecho le sucedió el proceso de demarcación de los territorios de Navas del Rey y de San Martín, que se saldó con acaloradas discusiones y se cerraron con la Escritura del Convenio y Transacción entre la Villa de San Martín y ésta de Navas del Rey, con fecha 29 de abril de 1837.

En 1863 fue quemado el monasterio cisterciense de Valdeiglesias, pasando todos los bienes que poseía al Estado, así como los bienes y propiedades que disfrutaban en el término de Navas del Rey. Finalmente, la Marquesa de Santa Elena concedió algunos favores al pueblo en forma de donaciones.

Por lo que se refiere a la producción, en esa época el término de Navas del Rey recoge fértiles aptas especialmente para el cultivo de cereales y vid, aunque también es muy importante su actividad ganadera a pesar de la abundancia de depredadores que delatan la presencia en la toponimia local. En el Siglo XIX la actividad agrícola se basaba en el cultivo de cereales, vides, olivos y hortalizas, exportando a Madrid parte de su producción. La población en esta época rondaba los 750 habitantes.

Actualmente, Navas del Rey es uno de los pueblos de la Sierra Oeste de Madrid que más desarrollo y crecimiento está experimentando, con 3.192 habitantes (censo de julio de 2021) y con una densidad de población 40 hab./km2.